El Arribo

Al cerrar los ojos caí en un sueño profundo. Fue raro haber caído tan rápido. De inmediato visualice el escenario de mi sueño pasado. Que digo? El sueño que se ha repetido docenas de veces. A veces desde donde lo deje, a veces repitiendo la misma escena. Vaya! Como odie el sueño donde me ladraban los perros!

Esta vez llegue a Alcyon desde un globo aerostático. Quien lo diría? El Mago de Oz no estaba tan alejado de la realidad… O el escritor también era de Alcyon??? Mmm. Le preguntare a Maya la próxima vez que la vea.

Aterrice suavemente, gracias a las corrientes de aire. Fue en un bosque de ensueño. Sonidos suaves saliendo de los árboles. Quietud y paz extremas. Los colores rosados, verdes y azules del cielo se veían como de acuarela. Maya me explico que eran auroras que se veían gracias a los rayos que emitían las otras estrellas de las Pléyades y que chocaban con el campo magnético de Alcyon.

Como haya sido… Se veía hermoso!! Parecía que esta vez disfrutaría el viaje.

Camine hasta encontrar un claro en el bosque. Había muchas flores silvestres y no fue difícil perderme en los colores y texturas. Eran tan diferentes a las de Gaia. Caían algunas hojas de los árboles y parecía como si nevara color verde.

De pronto de mi lado derecho, por fin vi lo que ya me esperaba. El arribo de Maya siempre es anunciado por el resplandor blanco que la acompaña. Que lo acompaña. Bueno, nunca he sabido como decirle. Maya es un ser espiritual avanzado. Así qué tiene su lado masculino y femenino en balance. En Gaia podríamos decir que es hermafrodita, pero aquí no se ocupa ese concepto.

Siempre me he preguntado si ellos sabía que mi animal mítico favorito es el unicornio y por eso decidieron que Maya me contactara con esa forma física.

Sea lo que sea, siempre provoco la misma reacción. De inmediato sentía una oleada de amor, compasión y entendimiento.

Telepáticamente me dijo que montará en su lomo y entendí que recorreríamos el bosque. Sonreí y me monte de un solo brinco. Ya me estaba haciendo experta! Sobre todo porque la gravedad funciona igual que aquí. Me he caído más veces de las que me gusta admitir. Pero siempre, siempre me levanto.

20130610-231459.jpg